Reseña Histórica
El Colegio San Agustín, alma
mater de tantas generaciones, comienza a funcionar, aún con todas las
oposiciones, desde Agosto de 1903, en la misma vivienda de los misioneros en la
calle Pastaza. Ya desde el comienzo los agustinos vieron que la luz de la Cruz
podía tener su más firme base en la escuela. Y no se equivocaron.
En Enero de 1904 comenzó a significarse como una de la principales fundaciones
de Iquitos, gracias a las aptitudes pedagógicas del P. Manuel García que supo
hermanar, bajo la estricta disciplina pedagógica, su carácter afable, simpático
y bondadoso. El adelanto rápido de los alumnos de nuestra escuela llamó pronto
la atención, hasta el punto de que algunas familias principales solicitaron el
ingreso de sus hijos. Así, en 1903 tuvieron 36 alumnos, 48 en 1904 y en 1905,
cuando se inician los conflictos con la Municipalidad, había alcanzado la cifra
respetable de 105 alumnos. Con esto comenzaron a exorcizar la frialdad y el
rechazo con que fueron recibidos dos años atrás.
Pero las cosas no fueron fáciles. Varias veces contraviniendo las leyes vigentes
les negaron la licencia, les orquestaron campañas calumniosas de prensa, les
intentaron cerrar la escuela y les impusieron irracionales multas que nunca
pagaron asistidos como estaban con la fuerza del derecho y la razón. Fueron años
de sufrimiento y lucha que no se solucionaron hasta que el Ministerio de
Instrucción Pública negó a los municipios la dirección de la enseñanza. Para
entonces la escuelita se desborda literalmente y buscan un espacio más amplio en
la calle Nauta donde se trasladan en 1908 bajo la dirección del P. Miguel San
Román.
La fama y el prestigio del colegio se extiende por todo Iquitos, la presión de
los padres de familia y la necesidad de una mejor infraestructura llevó a los
agustinos a trasladar el colegio en 1932 a la calle Nauta con Malecón Maldonado.
Una vez más, el aumento del alumnado deja chicos los ambientes y la falta de
comodidad hace que los agustinos cierren la escuela para hacer una nueva
construcción. Años después se abrió el Colegio en el hermoso local que vemos en
la esquina del malecón, hoy reconvertido en Seminario Diocesano San Agustín.
Cobra nuevos bríos en 1943 con la presencia de Mons. José García Pulgar que
traía la experiencia de largos años de Director en el Colegio san Agustín de
Lima. Pronto vieron la necesidad de aumentar el nivel secundario y con el apoyo
de los padres de familia y, pese a la oposición de los colegios secundarios
existentes en Iquitos, se abre el nuevo nivel en 1952, siendo el primer Director
de secundaria el P. José Antonio Quintana.
Sin embargo no tardaron en surgir de nuevo dificultades. El barranco y los
deslizamientos de tierra a orillas del Amazonas comprometían la estabilidad del
Centro. Es así como obligados por el constante peligro de la indómita naturaleza
se comienza a construir un nuevo, sólido, hermoso y amplio local en uno de los
laterales de la plaza 28 de Julio donde hoy nos encontramos trasladándose
definitivamente el Colegio en 1969.
Con el tiempo se hicieron nuevos pabellones para cubrir nuevas necesidades:
laboratorio, gimnasio, auditorio, templo, cancha de frontón, biblioteca,
videoteca, sala de música, de computo, de inglés, .... En el año 1997 se dio
apertura al nivel Inicial y entramos de lleno a la coeducación. El año 2000
inauguramos la piscina semiolímpica en la calle Moore/Bermúdez y como cierre del
Centenario, 1 de marzo de 2002, pudimos inaugurar el Centro de Retiros y
espiritualidad "Tagaste", espacio ecológico en la Carretera Iquitos Nauta, que
nos invita a la reflexión, a la interiorización y a la búsqueda en plena
naturaleza.
La antorcha de San Agustín continúa encendida y con más fuerza, propagando la fe
a través de la educación, creciendo en cantidad pero sobre todo en calidad. Se
renovó la pedagogía, nació el Consorcio Regional, se inició la capacitación
masiva de profesores, surgió la Escuela de padres, ADECORE, FLACE, Proyecto
Líderes, Pastoral de Conjunto, Ars-Loreto y otros. Asistimos al nacimiento del
Boletín mensual, el Proyecto educativo y el anuario Integración Agustiniana. La
vida se derramó fecunda y abundante entre nosotros.
Hoy queremos dar gracias a Dios por tanta sementera, por tantos sueños, por
tantos nombres... hoy, al conmemorar nuestro primer Centenario, nos complace
recordar con gratitud el pasado, pero más nos complace ver que la pasión con que
vivimos el presente, nos abre el horizonte hacia un futuro de juventud y de
esperanza.